ANTECEDENTES

A lo largo del siglo XX, los médicos psiquiatras formaron una serie de sociedades destinadas a fomentar la disciplina, proveer asistencia y desarrollar la investigación científica en la especialidad y ciencias afines. Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que todos estos grupos constituyen los antecedentes de la Asociación Psiquiátrica Peruana. Por ejemplo, en 1916, se creó la Sociedad de Criminología, Psiquiatría y Medicina legal, bajo presidencia Leonidas Avendaño y el apoyo de Baltazar Caravedo Pardo y Carlos Enrique Paz Soldán.

En el año 1918, Hermilio Valdizán y Honorio Delgado fundaron la revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas, con el objetivo de difundir las investigaciones latinoamericanas en la materia. La revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas se convirtió en órgano oficial de la Sociedad Peruana de Psiquiatría, institución fundada en 1923, por los médicos del entonces Asilo Colonia. Nuevamente encontramos entre sus fundadores a Hermilio Valdizán y Honorio Delgado, además de otras renombradas figuras de la psiquiatría peruana como Estanislao Pardo Figueroa, Baltazar Caravedo, Sebastián Lorente, Guillermo Almenara y José Montoya. El filántropo chiclayano Víctor Larco Herrera fue nombrado como miembro honorario de esta institución, cuyo propósito consistía en contribuir al desarrollo de la especialidad y la mejora de los métodos de asistencia psiquiátrica y tratamiento profiláctico.

Los miembros de la Sociedad buscaban un espacio propio para difundir sus conocimientos sobre esta especialidad. Inicialmente, la Academia Nacional de Medicina fue el espacio que les permitió difundir sus propuestas científicas con relación a la investigación sobre Psiquiatría. Luego, resultó insuficiente este espacio debido al gran caudal de conocimientos que se había logrado acumular en pocos años, fundamentalmente a través de la experiencia hospitalaria en el hoy Hospital Víctor Larco Herrera. A pesar de su importante labor en la organización de congresos y publicación de revistas, al cabo de una década de funcionamiento la Sociedad Peruana de Psiquiatría empezó a decaer hasta su desaparición hacia fines de la década de 1930. Ello se debió en gran parte al deceso de Hermilio Valdizán, principal motor de la Sociedad, producido en el año 1929.

Luego de esta experiencia, en 1933, Baltazar Caravedo fundó la Liga de Higiene mental, donde estuvo acompañado por Honorio Delgado, Carlos Krumdieck y Max Anillas. Además de promover estudios de salud mental en fábricas y en poblaciones infantiles, la Liga sacó a la luz, en 1937, los Archivos Peruanos de Higiene Mental.

En 1938, se fundó la Sociedad de Neuro-Psiquiatría y Medicina Legal, teniendo como primer presidente a Honorio delgado y como motor de la misma a Óscar Trelles. En el mismo año de 1938, Trelles y Delgado fundaron la revista de Neuro-Psiquiatría. En años posteriores la Sociedad de Neuro-Psiquiatría y Medicina Legal sufriría una serie de importantes cambios. Medicina Legal se apartó de la misma, y en su reemplazo se integraron Neurología y Neurocirugía, quedando como Sociedad Peruana de Psiquiatría, Neurología y Neuropsiquiatría. Posteriormente, debido en parte a la mayor especialización de los médicos y a demandas del Colegio Médico, psiquiatras, neurocirujanos u neurólogos decidieron cada grupo abrir sus propias sociedades.

ASOCIACIÓN PSIQUIÁTRICA PERUANA

En el caso específico de la Asociación Psiquiátrica Peruana, fue el 25 de junio de 1954, a las 7:30 pm, que se reunieron en la Asociación Médica Peruana Daniel A. Carrión, Max Arnillas, Alejandro Arellano, Pablo Anglas, Arnaldo Cano, Alex Castoriano, Renato Castro, Baltazar Caravedo, Niza Chiok, Roberto gamarra, Raúl Jerí, L.F. Lau, Sebastián Lorente, Pedro León Motalván, Emilio Majluf, Humberto Rotondo, Florian Leonor Revoredo, Federico Sal y Rosas, Carlos Alberto Seguín, José Sánchez García, María Antonieta Silva y Sergio Zapata con el fin de discutir el Proyecto de Estatutos y Reglamentos de una institución científica y gremial de médicos psiquiatras. Como señala Raúl Jerí, en el caso de la Asociación Psiquiátrica Peruana, fue tanto un producto de la especialización médica propia del siglo XX, como el producto de una protesta contra el “academicismo germánico, intolerancia anti psicoanalítica y despóticas decisiones en la Cátedra”. Los médicos que fundan la Asociación Psiquiátrica Peruana estaban inscritos dentro de una escuela fenomenológica que criticaba al Psicoanálisis por el excesivo peso que ponía en que la sexualidad como causa de los trastornos mentales y por su poca evidencia empírica. De acuerdo a Raúl Jerí, los psiquiatras de la escuela fenomenológica solo afirman lo que pueden comprobar a partir de observación directa y evidencias.

Como primera Junta Directiva de la Asociación, electos para el bienio 1954-1955, se nombró a Federico Sal y Rosas (Presidente), Carlos Alberto Seguín (Vice-Presidente), Armando cano (Secretario), Raúl Jerí (Secretario de Actas) y Sergio Zapata (Tesorero). Su primer Presidente fue Federico Sal y Rosas (1900-1974). En la reunión de fundación, se determinó por unanimidad que la fecha de instalación  oficial de la Asociación Psiquiátrica Peruana fuera el martes 6 de julio de 1954. Así, desde ese año, esta institución se ha convertido en centro promotor de la especialidad y la investigación científica. Con más de medio siglo de existencia, ha estado dedicada a fomentar lazos con psiquiatras a nivel global, difundir los avances en psiquiatría y ayudar a hacer visibles los factores etiológicos de los trastornos mentales de los peruanos.

Desde sus orígenes la Asociación Psiquiátrica Peruana ha tenido un rol trascendental en el desarrollo de la Psiquiatría en el Perú  y ha desplegado una amplía labor en materia científica, difusión , responsabilidad social con, por ejemplo, la Sociedad de Ayuda al Enfermo mental, que existió desde fines de la década de 1950, la organización de mesas redondas que congregaron no sólo a médicos especialistas sino también a abogados, jueces, maestros, las jornadas psiquiátricas realizadas en Lima y en el interior del país, entre otros. Los vínculos internacionales han sido también centrales.