¿Cómo ayudar a las niñas, niños y adolescentes en el contexto COVID-19?

La seguridad emocional de los niños, niñas y adolescentes es fundamental en situaciones como las que vivimos actualmente y los padres son pieza fundamental para contribuir en ello. Por eso, les dejamos estas recomendaciones para trabajar con la familia.

Gestione el estrés: haga cosas que los ayuden a relajarse, participe en actividades lúdicas, hable con ellos(as) sobre formas de manejar su angustia. Fomente la escucha activa y una actitud comprensiva. Permita que expresen y comuniquen sus sentimientos perturbadores.  Fomente un ambiente de mayor cuidado y sensibilidad alrededor del niño(a). Gestionen sus propias emociones primero.   Brinde cuidados positivos:  evite regañar o castigar, use palabras positivas. Si el comportamiento de su hijo(a) hace que se sienta frustrado(a), haga una pausa y respire profundamente antes de responder. Muéstrele el comportamiento que desea ver. Aunque los adultos se sienten inquietos, para la mayoría de los niños(as) el hecho de que la escuela esté cerrada es motivo de celebración. Valide esa emoción y úsela como trampolín para ayudarlos/las a mantenerse tranquilos y felices. Evite el castigo físico y las ofensas. 
 
Cuídese a sí mismo(a): maneje su ansiedad, procure actividades que lo ayuden a tranquilizarse.  Sus hijos(as) se sentirán más relajados(as) y enfrentarán mejor la situación lo perciben en calma. Cuide sus pensamientos y evite aquellos catastróficos, céntrese en soluciones.  Evite hablar de sus preocupaciones frente a los niños(as).  Pida ayuda si la requiere. Intercambie el cuidado si hay otros adultos en casa y dé responsabilidades a todos los miembros familiares.  
 
Mantenga las mismas rutinas: establezca un horario regular para los niños(as).  La constancia y la estructura mantienen la calma en momentos de  estrés.  
 
Limite el consumo de noticias: el abordaje suele ser catastrofista y negativo en nuestros medios de comunicación y tiene el potencial de alimentar la ansiedad y la de sus hijos(as).  Tome un descanso de las redes sociales o asegúrese de revisar contenido que lo distraiga de la crisis.  
 
Manténgase en contacto virtual:  la socialización juega un papel importante en la regulación del estado de ánimo y lo mantiene conectado, lo mismo funciona para sus hijos.  Fomente el uso racional de redes sociales en sus hijos(as).  La comunicación puede ayudar a los niños(as) a sentirse menos solos y a calmar parte del estrés que provoca estar lejos de sus amigos o familiares. 
 
Mantenga a los niños informados, pero de manera simple: hábleles de manera clara y razonable, pero recuerde que no necesitan saber cada pequeño detalle. No ofrezca más información de la necesaria.   
 
Esté pendiente de los niños(as) más pequeños(as): los/las niños(as) pequeños(as) pueden sentir inquietud por los cambios en la rutina o darse  cuenta que las personas que los rodean están preocupados y alterados. Chequee periódicamente cómo se sienten y deles la oportunidad de expresarse. Si hace más berrinches de lo habitual, se muestra desafiante o se 
comporta de manera nerviosa, es posible que se sienta ansioso(a). Elija un momento tranquilo y sin distracciones, pregúntele suavemente cómo se siente y asegúrese de responder a los arrebatos de una manera calmada, constante y reconfortante. 
 
Sea flexible: sea razonable y amable con usted mismo(a). A veces necesitamos  ceder un poco en los límites habituales explicándoles que esta es una situación única y que se restablecerán los límites cuando la vida vuelva a la normalidad. 
 
 Recuerde que usted es la fuente principal de seguridad emocional para su niño(a). 

* Información recogida y adaptada por las doctoras Benilda Cecilia Tirado Hurtado y Carla Pamela Cortez Vergara.